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A morder la Gran Manzana – Parte II

Por Elizabeth Mora-Mass

New York. Para la mayoría de los  analistas, Donald Trump es el gran fenómeno de esta campaña. Se perfila como el favorito para ganar las primarias republicanas en “Nueva York, aunque ya muchos aseguran que no va a ganar la nominación de su partido.

foto de John Kasich

Pero si el de Bernie Sanders es un mundo luminoso y optimista, el de Trump es un universo oscuro, sin futuro para la inclusión de indeseables—lo que Trump y sus seguidores llaman indeseables: indocumentados, mexicanos, musulmanes y refugiados—donde imperan el odio y el racismo, orquestados por él en cada sitio donde se presenta.

Sus seguidores son personas básicamente blancas, de mediana edad y clase media; hombres blancos sin educación superior; grupos de personas que perdieron su trabajo porque se fue al exterior, que se sienten no sólo relegados y olvidados por las políticas de la Casa Blanca, sino ultrajados por las decisiones de Barack Obama, a quien acusan de estar destruyendo el futuro y el trabajo de sus hijos y sus nietos.

Cuando se entra a un evento de Trump es como entrar a un ritual. Usando las manos al estilo nacista; haciendo un juego de luces y gestos, el Donald hace una entrada triunfal, tal como pasó esta semana en Grumman Studios en Bethpage, Long Ilsand.

Trump levanta las manos y pregunta: “¿Qué queremos?”, “¡Construir el muro!”, responde la multitud y continúan gritando varios minutos.

Lo que sigue es una riña verbal que no acaba. El Donald levanta las manos y en el más claro estilo nazi, saluda a sus seguidores y comienza su diatriba contra los “sospechosos usuales”: las directivas republicanas que le quieren robar las elecciones; México, el Estado Islámico, la OTAN, China,  India, el Common Core (el test para medir la educación en las escuelas), la falta de atención a los veteranos, las fallas del Obamacare, el cambio de clima, Ted Mentiras (así llama ahora a Ted Cruz), Hillary, “la faltona que se va a ir a la cárcel”

En el discurso de Trump, lo único positivo es, lo exitoso, rico, glamoroso y elegante que es él mismo. Y el gran bien que harán sus propuestas de campaña en el pueblo estadounidense.

Ted Cruz, no al aborto, a la educación pública, etc.

Ted CruzPero si el discurso de Trump es una verborrea continua, el de Ted Cruz es uno cavernícola.

El hombre se va con todo contra el aborto y los indocumentados. “Por eso me tienen que elegir para estar seguros que nombraré un juez con el cual estaremos de que le pondremos restricciones al aborto(…) También vamos a quitarle la ciudadanía a los hijos de los indocumentados(…) Y vamos a anular los matrimonios homosexuales”.

Tampoco apoya la educación pública gratuita. De hecho, quiere impulsar las escuelas charter en todo el país. 

En Nueva York no tiene mucho chance de ganar. Lo sacaron a gritos de El Bronx debido a sus propuestas. Y un periódico local lo mandó a la m en su portada. Su esposa es quien está haciendo la campaña y la recolección de fondos.

Kasich, la esperanza de los republicanos

foto de John KasichAunque parezca increíble para los neoyorquinos, el gran protagonista republicano es John Kasich.

Con nadadito de perro, Kasih está cautivando la atención luego de su participación en el Club de Mujeres Republicanas, donde afirmó que sus dos contrincantes republicanos son “un camino oscuro”.

En un lenguaje moderado, el gobernador de Ohio—quien hasta ahora sólo ha ganado un estado, se presenta como “la única alternativa viable para los republicanos ganar la Casa Blanca”.

Afirmando que “esta elección es una que puede cambiar la vida de varias generaciones”, Kasich propone volver al diálogo con los demócratas, fortalecer los lazos de Estados Unidos con sus tradicionales aliados y no sacar a nadie del país por su religión o estatus migratorio.

“Si Estados Unidos está unido es una nación indestructible”, asegura y explica que por eso, propone una agenda de cien días para balancear el déficit, hacer la reforma migratoria y fortalecer las relaciones diplomáticas. “Pero se necesita en consenso entre republicanos y demócratas”.

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