foto de Elvira Sánchez

La Roosevelt a punta de ‘Trumpadas’

Por Elizabeth Mora-Mass y editado por Miguel A. Sarmiento.

Nota del editor:

Respetado lector. Si le molesta la controversia y la polarización que ha generado la elección de Donald J. Trump, no se amargue la vida, no lea este reportaje. Sin embargo, si decide seguir adelante y lo lee, no guarde silencio: hable, critique, tome acción.
Si tiene quejas, de un lado o de otro, puede llamar a su concejal, a su representante, a su senador estatal o federal (Aquí listas los nombres y números de teléfono de los políticos que representan el área) http://www.elections.ny.gov/district-map/district-map.html  
Esta avenida tiene la peculiar característica de que sus 13 kilómetros son un microcosmos del mundo entero

La Roosevelt a punta de ‘Trumpadas’

Desde la elección y toma de posesión de Donald J. Trump, la Avenida Roosevelt, la arteria por la que corre la huella de inmigrantes de todos los rincones del mundo, se encuentra envuelta en una lucha de extremos entre quienes apoyan a Trump y quienes no lo pueden ver ni en pintura.
 
Esta avenida tiene la peculiar característica de que sus 13 kilómetros son un microcosmos del mundo entero y por entre las vías que la alimentan se pueden atravesar franjas, fronteras, culturas multinacionales sin necesidad de pasaporte.
 
Las franjas, demarcan espacios que cubren nacionalidades que van desde chino, argentino, ruso, hindú, ecuatoriano, colombiano, coreano, mexicano y cientos más.
La avenida Roosevelt en el condado de Queens, en Nueva York, es un balcón privilegiado para observar los efectos que generan las políticas de Donald Trump.
Esta reportera, desde el palco que ofrece la profesión de periodismo, estuvo indagando sobre el efecto y las reacciones que los acontecimientos políticos de las últimas semanas han tenido sobre comerciantes y residentes que viven y dependen de lo que pase en esta insigne arteria, símbolo que recoge la historia del propio país.

Viva la Diversidad

Para tratar el tema del fenómeno del efecto Trump, hay que hablar en plural, no porque inspire pluralidad o invite a la diversidad y al diálogo, sino porque en la Roosevelt las respuestas a las políticas de Trump están tan polarizadas que no dejan margen para el consenso y la razón. Tal como parece estar sucediendo en el resto del país.
Mientras algunos grupos dicen que no sólo se están viendo afectados sino devastados por temas como la inmigración y la construcción del muro en la frontera, otros no dudan en expresar en voz alta que lo mejor que ha podido pasar en los últimos años es “Un día sin Inmigrantes”.
En la medida en que organizaciones como Se Hace Camino/Make the Road, organizan a la comunidad para que salgan a protestar, algunos comerciantes del área alegan que hay que sacar a todos los “indocumentados” para que la Roosevelt vuelva a recuperar su viejo esplendor.

Una avenida de contrastes

La Roosevelt nace en Long Island City y termina en Flushing. Estas dos barriadas se han convertido en dos interesantes polos de desarrollo.
Por un lado, en Long Island City, donde Manhattan sigue creciendo a la orilla opuesta del Río Este, y se levantan montones de nuevas edificaciones habitadas mayormente por gente joven que ha alcanzado el éxito en la Gran Manzana; se encuentran pequeños bistrós, restaurantes franceses, italianos, coreanos, griegos, japoneses y latinos con deliciosas viandas que compiten con los restaurantes de Manhattan.
Allí, entre zonas verdes adornadas con suntuosos jardines y fuentes que adornan el paisaje, también hay boutiques, salas de exposiciones y el primer expendio de marihuana medicinal. Esos pequeños cafés, donde hay que pagar 3.50 por uno, con su música en vivo hacen de Long Island City uno de los sitios de moda. Sus calles son limpias y resplandecientes como las vitrinas que adornan el comercio del lugar y donde Donald Trump es tan impopular como en el resto de la Ciudad de Nueva York, donde Hillary Clinton lo derrotara por un margen muy amplio, las discusiones políticas no son agitadas, ni acaloradas.
“Todo el mundo quiere vivir aquí. Mi oficina no da abasto, unos quieren rentar otros comprar”, dice Erin Benain, una experimentada y conocedora agente de bienes raíces del área.
En el otro lado, final de la Roosevelt, en Flushing; la nueva Metrópolis de la tierra, donde China y los Estados Unidos se unen para dar a luz una economía vibrante y mixta, donde se venden y se compran productos de casi todas las esquinas de la Tierra, se trafican drogas y seres humanos por igual, se regatea el precio por derecho de espacio comercial en cada esquina y se alquilan certificados y permisos de funcionamiento a granel.
Impulsada por BID de la Main Street en Flushing, esta parte de Flushing nunca duerme. El número de restaurantes supera al de Chinatown y muchos de los locales comerciales están abiertos las 24 horas del día.
Las transacciones, y todas las negociaciones son locales, se hacen así: el comprador está en Flushing y el vendedor, en Hong Kong. Las negociaciones se hacen vía electrónica, pero se finalizan en persona, en la plaza de la gran vía que es la Roosevelt.
foto de restaurantes en la Roosevelt
Restaurantes de la Roosevelt, afectados por los vendedores ambulantes de comida.

La problemática de la informalidad

Entre la calle 74 y la 104 la Roosevelt cambia, sus calles son mugrosas y llenas de vendedores ambulantes.
“En un domingo cualquiera, puede haber más de 600 personas vendiendo toda clase de artículos en la calle”, apunta Eduardo Giraldo, expresidente de la Cámara de Comercio Hispana de Queens.
En esta parte de la Roosevelt se pueden ver alrededor de unos 30 locales comerciales vacíos.
“No podemos con las altas rentas. Las rentas y las multas que nos meten por la mugre que hacen los vendedores ambulantes, nos están que matando”, denuncia el dueño de un restaurante del área, quien no quiso dar su nombre para evitarse problemas.
Los comerciantes, los líderes comunitarios y hasta los mismos vendedores ambulantes coinciden en afirmar que la esquina de la Roosevelt y la Johnson Boulevard, está fuera de control.
En menos de una cuadra, a ambos lados de la Roosevelt, se acomodan cerca de 60 vendedores ambulantes. A diario hay airados alegatos, insultos y hasta agresiones.
“La policía no viene, los vendedores no sólo se agreden entre ellos mismos, sino que también nos atacan a nosotros los dueños de locales. Y, cuando llamamos al precinto, nos mandan la patrulla 24 horas más tarde con la excusa de que ellos creían de que esta parte de la Roosevelt era del otro precinto”, señala la dueña de un negocio del área que prefiere permanecer anonima.
“A nosotros nos han dicho que realmente esa esquina es muy problemática”, anota Leslie Torres, directora del BID de la 82, que planea extender el área de desarrollo para limpiar la Roosevelt y organizar el comercio de la calle 82 hasta la 104.
“Yo estoy de acuerdo con Donald Trump. Hay que sacar todo este montón de tipos que no respetan la ley, que vienen a vender mucho más barato que nosotros y que nos amenazan y nos insultan”, asevera otro de los comerciantes del área quien pide no publicar su nombre porque tiene peleas cazada con varios vendedores ambulantes.
Por su parte, Roberto Buitrago, quien tuvo que vender su negocio debido a lo que él califica de ‘invasión’ de vendedores ambulantes de origen mexicano, dice: “Donald Trump está en lo cierto. Esta gente, los vendedores ambulantes no entienden de leyes, ni de respeto, ni de nada. Alquilan un permiso y le sacan 20 copias y mandan a la mamá, al papá y hasta al abuelito a vender por toda la Roosevelt. Yo tenía mi propio negocio de ropa, pero tenía que pagar renta, impuestos, trabajadores y seguros médicos. Vino una familia mexicana, eran siete y vendían lo mismo que yo dos veces más barato. Al final ellos se quedaron y yo tuve que cerrar. Julissa – Julissa Ferreras concejal del Distrito 21 – dijo que nos iba a ayudar, pero lleva tres años sin aparecerse por aquí”.
Varias llamadas a la oficina de la concejal Julisa Ferreras no han sido respondidas.

La vieja guardia, Trump y contra los medios

foto de la Roosevelt
Los ambulantes guardan la comida para vender debajo de las escaleras del tren.

Muchos de los viejos parroquianos de Roosevelt, son otros de los que apoyan las políticas de Donald Trump.

“Nosotros veníamos a comer a la Roosevelt en familia. Eran unos restaurantes deliciosos, familiares, donde había disciplina y respeto”, sostiene un airado Arcadio Díaz, un ecuatoriano que estaba en la oficina del asambleísta Francisco Moya para quejarse sobre las pandillas que están invadiendo a Corona.
“Ustedes los de la prensa son unos irresponsables defendiendo a toda esa montonera que nos está llegando. En Corona siempre hubo ‘gangas’- pandillas – pero no como las que tenemos ahora. Entre la 98 y la 103 en las avenidas 45 y 50, hay calles donde los muchachos no se pueden vestir ni de azul, ni verde, ni de rojo, ni de gris porque esos son los colores de las ‘gangas’ que dominan cada ‘bloque’ – cuadra. En ocasiones, el color varía de un lado a otro de la calle. Yo, tuve que mandar a mis hijos a estudiar a Nueva Jersey y estoy vendiendo mi casa por eso mismo”, reclama Díaz con voz quebrantada.

La policía admite que hay ‘gangas’ -pandillas.

A patotas como los Latin Kings, los Bloods y a la Mara Salvatrucha, se le han sumado otras pandillas como la Sur 13, de origen mexicano, llegada de los Ángeles y los de la Mara 18, compuesta por miembros de diferentes nacionalidades, pero también de raíz californiana.
“Tenemos bandas de todas las nacionalidades estableciéndose en NY”, advierte el sargento Carlos Nieves del Departamento de Policía de Nueva York, en una entrevista que sostuvo con esta reportera el año pasado.
Sube Trump, bajan las ventas
Las políticas de Donald Trump están trayendo otro hecho irrefutable y es que la inmensa mayoría de comerciantes vendedores de la Roosevelt se están viendo afectados en sus bolsillos.
“La gente se está quejando de que sus ventas están bajando desde la elección de Trump”, admite Torres, directora del BID de la 82. A su oficina llegan los informes de los comerciantes del área.
“En los últimos 10 años un 40% de todos los negocios de la Roosevelt se quebraron más que nada por la crisis económica que afectó a todo el mundo. Pero, ahora siento que la gente se está quejando mucho más. No tengo las estadísticas, pero sí creo que hay un buen número de negocios muy afectados”, opina Giraldo.
“Mi negocio está siendo muy afectado. Aunque en el último fin de semana muchos hombres volvieron, pero ya no se me llena el salón como hasta las elecciones”, asegura el dueño de uno de los bares más populares de la zona adonde ofrecen chicas que bailan piezas musicales con clientes a dos dólares por pieza.
“Yo me hacía entre 200 y 300 dólares; sobre todo los fines de semana. El sábado apenas si llegué a un poquito más de 59 dólares”, recalca una atractiva venezolana que forma parte del elenco de bailarinas del bar.
“Nosotros hemos rebajado las ventas en por lo menos un 30 % en los dos últimos meses”, dice el dueño de un restaurante ecuatoriano del área.
“Los vendedores ambulantes no se van a ir. Pero, sí hay que poner un poquito de orden. Yo no estoy contra ellos, pero admito que afectan muy seriamente al comercio formal”, reconoce Giraldo.
Sin embargo, los ambulantes también han sentido la baja de la subida de Trump.
 “Yo tuve que entregar el permiso que alquilaba porque no conseguía los 100 dólares diarios para pagarlo”, confiesa Sofía Durán, una mexicana recién llegada.

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