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Caminante si hay camino

La Flotilla de la Libertad Frente a La Caravana de la Esperanza

Por: Elizabeth Mora-Mass en Nueva YorkMiguel Alvaro Sarmiento en Miami

foto Migrantes de la Caravana
Migrantes de la Caravana

La mayoría de los migrantes que dejan sus pueblos no lo hacen por razones banales, lo hacen por motivos poderosos. Los dejan y se van con sus familias, porque quedarse significaría un riesgo aún mayor que una travesía por alta mar o una caminata de miles de kilómetros por tierras plagadas de peligros.

En 1980, desde Cayo Hueso, estadounidenses, inmigrantes y residentes del Sur de la Florida y del resto del país, sin importar Partido, salieron a recoger a 125 mil refugiados cubanos al puerto de Mariel en lo que denominaron la “Flotilla de la Libertad”.  

foto Cuban immigrants sleep at Opa-locka refugee processing center
Cuban immigrants sleep at Opa-locka refugee processing center

El gobierno estadounidense de ese entonces dedicó miles de millones de dólares y de recursos que incluyeron: el envío de barcos de la guardia costera para proteger a la flotilla y un barco de la fuerza naval para ayudar a recoger refugiados en alta mar.

Según reportes y varios estudios, la gran mayoría llegó con la ropa que tenía puesta. Un 20% de ellos, o sea unos 24.000, fueron liberados de prisiones y manicomios por Fidel Castro; sin embargo, un bajo porcentaje de ellos eran criminales o locos peligrosos.

De ese bajo porcentaje, salieron tres que secuestraron, violaron y asesinaron a una amiga – Isabel, novia de un gran amigo y compañera mía en la universidad. Isabel tenía una hijita en casa esperando a una madre que nuca regresó.

Si bien, la gran mayoría se benefició de la inmensa generosidad del Acta de Ajuste Cubano – vivienda, comida, salud, educación, empleo, ayuda para iniciar pequeños negocios, comprar casa, un año para obtener la residencia permanente y luego la ciudadanía, etc. – debido a que más del 40% de ellos eran mulatos, también fueron blanco de discriminación racial y resentimiento social por parte del sector de refugiados llegados décadas antes; quienes eran mayormente blancos y de clase media alta y alta, en el viejo régimen de Fulgencio Batista.  

Parece que fue ayer

foto de refugiados cuvanos
Refugees receive food and aid at Dade County Youth Fairgrounds

Hoy, casi 40 años después del éxodo del Mariel, su aporte a la cultura y a la economía del país supera cualquier crítica negativa que se pueda hacer sobre ellos. Ellos han hecho de Miami, no una olla de presión social, sino una ensalada cultural que atrae gente de todos los rincones del mundo.

foto Long lines of refugees form early at the central driver license office
Long lines of refugees form early at the central driver license office

Sin embargo, es triste ver a nuestros líderes políticos cubanoamericanos en el Congreso, hijos y nietos de las primeras y privilegiadas oleadas del exilio, marchar a paso de ganso racista, bailar al ritmo de la retórica de odio, temor y violencia que predica Donald Trump en su respuesta a la caravana de esperanza que viene de América Central en general, de Honduras en particular, en busca de las mismas oportunidades que buscan los exiliados de la isla de Cuba, desde siempre.

En esta caravana, no vienen criminales ni enfermos mentales liberados por gobierno alguno. En común con nuestros hermanos que fueron recogidos en el puerto del Mariel, los caminantes vienen con lo que tienen puesto y tienen un estado social y color de la piel similar al de esa oleada de exiliados.  

Lastimosamente, esta caravana, que es 63 veces más pequeña que la “Flotilla de la Libertad”, no sale nadie a su encuentro para hacer su recorrido más seguro y su travesía menos peligrosa y en lugar de mandar a la guardia costera y la fuerza militar para asistirles, el gobierno xenófobo de Trump, amenaza con usar esas mismas fuerzas para bloquear su paso a los Estados Unidos.

Si bien ambos éxodos buscan refugio en un lugar adonde puedan vivir en paz y poder ofrecerle un mejor futuro a sus hijos, les diferencia el sistema político del que provienen.

foto en key West reunion
key West reunion

La Flotilla de la Libertad, vino de un sistema presuntamente comunista; de un país al que los Estados Unidos ha estado aislando y castigando económicamente durante décadas. La Caravana de la Esperanza, por su parte, viene de uno presuntamente capitalista; de un país en el que los Estados Unidos patrocinó un golpe de estado contra un gobierno elegido democráticamente porque no estaba de acuerdo con sus políticas progresistas y al que ha estado asistiendo con millones de dólares en ayuda externa.

Una Caravana con todas las de la ley

foto caricatura de Fidel
At last…The worker’s paradise

No obstante, si Trump se empeña en calificar a los migrantes que vienen en la caravana como ‘Invasores”, tanto el derecho internacional como la Constitución de los Estados Unidos le ofrece y garantiza ciertas protecciones a los caminantes que se dirigen al norte.

Démosle entonces una ojeada a la ley, tanto de derecho internacional como doméstico en lo que se refiere a los derechos humanos y de los migrantes.  

Tanto la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; la Convención Americana de Derechos Humanos; la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea; la Convención de Ginebra; la Carta Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, entre otros; reconocen el Derecho de «Toda persona a buscar y recibir asilo en territorio extranjero, en caso de persecución por delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de acuerdo con la legislación de cada Estado y los convenios internacionales».

Esa misma Ley Internacional reconoce el derecho «a salir de cualquier país incluso del propio, y a regresar a su país». ( Art 13. Sec 1, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)

Igualmente, USA, no sólo como signatario de todos estos convenios, sino que bajo su propia ley de «Recurso de Hábeas Corpus» – Derecho a presentar al acusado ante un juez para que determine si «El Debido Proceso» se ha aplicado, es un derecho Constitucional contemplado en la Enmienda XIV, que cubre a toda persona que se encuentre bajo la jurisdicción del país.

De allí pues que USA, como signatario de tratados, está sujeto tanto al Derecho Internacional Humanitario como al Debido Proceso y al Habeas Corpus en USA; por ende, reconoce el derecho de las personas a solicitar Asilo como un Derecho Humanitario y como uno de debido proceso Constitucional.

Un siglo de presencia

Cabe recordar también que, en los últimos 100 años, los Estados ha intervenido 60 veces en América Latina para: desestabilizar, derrocar gobiernos, crear caos, sembrar terror, influenciar elecciones, corromper políticos, invadir y tomar territorios, arremeter contra la naturaleza para explotar las riquezas naturales de otros países por medio de la industria multinacional y más, mucho más.

Sin embargo, en los Estados Unidos no nos gusta cuando los rusos u otros países, interfieren en el proceso electoral interno o les ponen altas tarifas aduaneras a sus productos en mercados como el de China.   

¿Qué pasó con ese país, ese coloso que recibía migrantes y refugiados y les brindaba la oportunidad de soñar el sueño americano?

¿Desde cuándo es más importante el nacionalismo que el humanismo?

El seis de noviembre, los estadounidenses tenemos la oportunidad de empezar a recuperar el país que fuera la esperanza de muchos, alrededor del mundo, y el ejemplo de todos.  

Fuentes:  Alexander Maxwell Stephens Graduate Thesis/ University of Georgia https://getd.libs.uga.edu/pdfs/stephens_alexander_m_201605_ma.pdf 

Miguel

«Time does not run out, it rushes in.»

«El tiempo no se agota, atropella».

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