foto del museo

De Mi Pluma al Museo

foto de la sala del museo
Casa Museo Memoria Medellin, sala permanente

Dice la trillada frase de cajón que ‘el periodismo es el primer borrador de la historia’. Es trillada y es de cajón porque es una frase que guarda una verdad clara sobre el acontecer diario que se va entretejiendo en el ADN de las culturas y nos hace lo que somos.

Esta semana se inaugura la II Etapa de Desarrollo del Museo Casa de la Memoria, en Medellín; centro que contendrá esos primeros borradores que servirán de información vital en el desarrollo del genoma histórico, tanto de la ciudad como de Colombia.  

La obra de la alcaldía de la ciudad, tiene como fin contar la historia de lo que somos debido al sufrimiento al que se vio sometido el pueblo Paisa y el alto precio que pagó su gente ante la llegada del nefasto imperio de tráfico de droga que construyó el Cartel liderado por el infame Pablo Escobar.

Las directivas del Museo, han tenido a bien incluir varios de mis escritos como marco de esa etapa en la historia en la que la Bella Villa, como se conocía la ciudad en la que crecí, una vez muertos los afortunados abuelos de Jorge Robledo Ortiz, que ‘sin ver cómo se mellan los perfiles, la molicie esparcida; sin ver cascos sobre jazmines, sin sospechar siquiera el vergonzoso eclipse’; se convertía, en carne, sangre y hueso en el colectivo Aullido, del poeta Ginsberg. Es cierto, vimos los mejores cerebros de nuestra generación perecer en ese vergonzoso eclipse.

Dentro del material seleccionado se encuentran: “De Medallo a Metrallo”; nota que lastimosamente degeneró en el sobrenombre por el que mi ciudad ha sido reconocida a donde quiera que voy. Ese reportaje también me costó el destierro. El escrito no fue del agrado de ‘Pablo’, como se conocía en Medellín a Pablo Escobar. Ese Patrón, prometió darle fin a mi vida si él volvía a verme en la ciudad. Amenaza de tomar muy en serio y que cumplió repetidas veces con víctimas en los medios, la política, la ciudadanía, enemigos personales y los agentes de seguridad de la ciudad.

De igual manera, está incluida la crónica, “Por billete mato al que sea”. Este fue el primer trabajo detallado que se realizó en Colombia sobre los asesinos a sueldo que ajustaban cuentas disparando en motocicletas; mejor conocidos hoy como Sicarios. Ambas, editadas por la fina pluma de Don Enrique Santos Calderón.

Estas dos notas y “Estar vivo no es la vida”, de Juan José Hoyos, hicieron parte de los argumentos esgrimidos por el expresidente Belisario Betancourt ante las Naciones Unidas para conseguir 600 millones de dólares con el fin de rescatar a la ciudad de las garras del Cartel.

Los tres trabajos periodísticos fueron publicados en el diario El Tiempo de Bogotá.

Otras de las notas seleccionadas fueron, “La mundialización de los carteles de la cocaína” y “La guerra entre el Cartel de Cali y el Cartel de Medellín”. La primera hecha para el periódico local de Medellín, El Colombiano. La segunda con la coordinación del actual embajador de Colombia en Washington, Francisco Santos Calderón, para El Tiempo.

foto de Enrique Santos Calderon
Enrique Santos, peridista

Asimismo, el grupo de trabajos escogidos incluye la entrevista que le hice a Pablo Escobar en abril de 1984. Esta entrevista, dirigida por Don Enrique Santos Castillo, originalmente iba a ser publicada en el matutino El Tiempo, de Bogotá; sin embargo, el asesinato de el entonces Ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, impidió su publicación. No obstante, 25 años más tarde, Arturo Giraldo, subdirector del rotativo El Mundo, de Medellín, la rescató y la publicó. La entrevista contiene respuestas a preguntas que por ese entonces le formulé a Pablo y que, hoy por hoy, 35 años después, cobran mucho más sentido que en el momento en el que se las formulara.

Por lo anterior, le doy gracias a Dios por haber podido, como diría Gabo, ‘vivir para contarla’. Gracias a las directivas del Museo Casa de la Memoria de Medellín, y a todos aquellos que me han ayudado a lo largo de esta trayectoria. Muy especialmente a los directivos y editores de El Tiempo, El Colombiano, El Mundo, a Alejandro Manrique de la agencia de noticias AP; y al expresidente Juan Manuel  Santos, quien en su momento dijo “a esa muchacha hay que darle un descanso”, y me puso a cubrir el lado positivo de los colombianos en USA. A Ana Mercedes Gómez, ex directora de El Colombiano, por defender mi trabajo.

foto de Juan Gossain
Juan Gossain, periodísta

Pasando las páginas de mi propia historia, aprovecho para agradecer a mis colegas de oficio que han escrito mucho de este primer borrador que ahora pasa a ser parte de los anales de el periodismo de la época y que dejamos hoy como testimonio para futuras generaciones colombianas. Ellos son: José Yamit Amat Ruiz, Juan Antonio Gossaín Abdallah, Humberto de la Calle Lombana y Enrique Santos Calderón, voces que se alzaron para defender mi labor periodística en el momento en el que más lo necesité. En particular, Enrique Santos Calderón quien en su columna “Contra escape”, hizo un llamado a que no mataran a los mensajeros, o sea a quienes ejercemos el noble oficio de informar.

También a Daniel Vásquez, director del museo; a David Rincón, quien hizo la selección del material; a Gabriel Jaime Rodríguez, por haber recomendado mis trabajos; a Beatriz Cecilia Ruiz, por venir hasta mi casa para recuperarlos. Igualmente, agradezco a Elizabeth Arias Ojeda, diseñadora gráfica de mi elizabethmora-mass.com al ex director ejecutivo del El Diario/La Prensa de Nueva York, escritor y analista de noticias, Miguel Álvaro Sarmiento, por su edición y análisis; al director de la publicación Área New York, Carlos Plaza; a Nelson Franco, director de El Noticiero Hispano Colombiano; a Arnulfo Arteaga, director de El Sol News. Y, a todos aquellos que han sido mi ventana al mundo durante mi encarcelamiento cibernético.

Entre las montañas de mi tierra y el Aullido de los Abuelos… Se escucha:

¡Santo Medellín! ¡Santa la Bella Villa! ¡Santa Colombia!

¡Santa la sobrenatural extra brillante inteligente bondad del alma!

Siquiera se murieron los abuelos

Con esa muerte elemental y simple.

 

Hoy renace la Bella Villa

¡Santa la Ciudad de la Eterna Primavera!

Con el hacha que los mayores les dejaron por herencia

Demuele el paisa la roya que trastornó sus cafetales

Respira el paisa, perfume de libertad

Aroma de paz. Camino arriero. Pasó el eclipse.

foto de Yamit Amat
Yamit Amat, periodíta

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