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El desafío de la unión de colombianos de NY, NJ y CT

Por Elizabeth Mora-Mass.

New York. En estos días de celebraciones y desfiles patrios, los colombianos del área tratan de lograr la unión, en vista de que hace cuatro años la reelección de Juan Manuel Santos y sobre todo la del representante por el exterior Jaime Buenahora, creó una profunda división.

En Nueva York, la situación se ha ido calmando. Hace dos semanas en el restaurante Boulevard de Queens, Eduardo Giraldo, Hugo Cartagena, Luz Quintero, John Sepulveda, Nhora y Carlos García, Mayo Delarosa, Carlos Plaza y otros, se sentaron juntos para participar de una reunión con la Cónsul de Nueva York Maria Isabel Nieto, un hecho que no ocurría desde hacía años.

Es de público conocimiento que estos líderes y muchos otros se habían distanciado debido a la sucia campaña que hizo Jaime Buenahora.

Buenahora y un Sanedrín compuesto por una funcionaria del consulado de Nueva York, una persona de Colombia Nos Une (la entidad del ministerio de relaciones exteriores que lucha por los intereses de los colombianos en el exterior), un activista de Queens y un dueño de periódico armaron una campaña basada en el descrédito de los líderes simpatizantes de Uribe, a quienes acusaban solapadamente de narcotraficantes, labadores de dinero, cabareteras y prostitutas.

Cuando la comunidad se dio cuenta castigó a Buenahora con 82 votos.

Según lo ha venido publicando constantemente un periódico de Queens, en el consulado de Nueva York hubo un verdadero festín de contratos otorgados para los amigos de los consulados, los cuales fueron: de los doscientos cincuenta mil dólares, entregados a un arquitecto local para las reformas del consulado de Newark, hasta veinte mil dólares para varios periódicos desconocidos, los cuales estaban encargados de hacer una campaña cívica.

Lo peor de todo es que en el consulado de New York y el consulado de Newark, el llamado grupo “Elite”, al cual pertenecían los colombianos más importantes vinculados a los consulados, fue convertido en el grupo de apoyo y posteriormente el grupo que impulsó la campaña de Jaime Buenahora.

Pero el meollo del asunto fue que a los simpatizantes de Uribe en los consulados de New York y Newark, los funcionarios los declararon personas no gratas, al punto de no permitirles la entrada ni invitarlos a ningún evento.

Todo lo anterior causó una profunda división, con los líderes protestando que Buenahora hubiera convertido los consulados de Nueva York y Newark en centros de su campaña.

Además, algunos funcionarios se unieron a las campañas de desprestigio iniciadas en un periódico local en contra de los uribistas.

La campaña de Zoilo Nieto, hizo varias demandas —incluyendo una ante las oficinas de los Derechos Humanos de la OEA—, lo que hizo que se abrieran varias investigaciones y Cifuentes presentó su renuncia.

Con este panorama, para la Cónsul Nieto reunirse con todos los líderes fue un esfuerzo de titanes, que apenas pudo lograr hace dos semanas.

Por lo que me cuentan algunos de los interesados, por parte de todos existe la mejor voluntad de unión. Esperemos que todos hayamos aprendido la gran lección que nos dio la reelección de Jaime Buenahora.

Para el congresista que dice representarnos (como Presidente de la Comisión Primera de la Cámara, la cual no tiene nada que ver con la Comisión de Relaciones Exteriores), para quien los colombianos del exterior sólo fuimos un escaño para lanzarse al Senado de Colombia, por Norte de Santander, la tierra que a el siempre le ha interesado.

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